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La Filosofía Oculta de la Contabilidad: Un Análisis Práctico

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  1. A. Conceptos Filosóficos Básicos
    1. Necesidad de una filosofía de la contabilidad
  2. 2. Naturaleza de la filosofía
  3. 3. Aproximaciones filosóficas a la contabilidad
  4. 4. Historia de la contabilidad: Un perspectiva filosófica
  5. 5. Operación con las proposiciones en la lógica actual
  6. B. Epistemología de la Contabilidad
    1. El origen del conocimiento contable
    5 Tópicos
  7. 2. Análisis los postulados contables
    10 Tópicos
  8. 3. Teoría de la definición
    6 Tópicos
  9. 4. Los conceptos en la teoría de la contabilidad
  10. 5. Versiones diversas de la contabilidad: La riqueza de la pluralidad de visiones.
    16 Tópicos
  11. C. Ontología de la Contabilidad
    1. Introducción a la ontología
  12. 2. Ontologías contables
    4 Tópicos
  13. 3. Análisis de la teoría de la clasificación
    4 Tópicos
  14. D. Filosofías que Influyen en la Teoría de la Contabilidad
    1. Revolución copernicana
  15. 2. Conocimiento contable y usuario general: Claudio Gutiérrez
  16. 3. El método cartesiano y su aplicación en la inteligencia artificial contable
  17. 4. Pragmatismo en contabilidad
  18. 5. Influencia del constructivismo en la contabilidad
  19. 6. El estructuralismo en los sistemas contables
  20. 7. Aplicación del operacionalismo en la contabilidad
  21. 8. Las revoluciones científicas de Thomas Samuel Kuhn
  22. 9. La verdad como cumplimiento de reglas pragmáticas y consensuales: Jean-François Lyotard
  23. 10. Notas sobre la posmodernidad
  24. E. Filósofos de Importancia para la Teoría de la Contabilidad
    1. René Descartes: El método cartesiano
  25. 2. Thomas Samuel Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas
  26. 3. Jean-François Lyotard: La verdad como cumplimiento de reglas pragmáticas y consensuales
  27. 3. Carl Sagán: La evolución futura del cerebro humano
  28. 4. Peter Drucker: El hombre que inventó la sociedad corporativa
Lección 1 de 28
En Progreso

1. Necesidad de una filosofía de la contabilidad

¿Qué es la contabilidad? ¿Qué tipo de realidad tiene? ¿Cuáles son sus elementos constitutivos y sus características esenciales? ¿Cómo se justifica la existencia de la contabilidad? ¿Qué relación guarda con la sociedad? ¿Qué tipos de saber se pueden dar sobre la contabilidad? ¿Hay una forma ideal de aplicación universal? ¿Cuál es el método idóneo para abordar la teoría de la contabilidad? ¿Cómo puede la contabilidad revelar la realidad económica de las entidades?

Estas son las principales interrogantes a las cuales puede dar respuesta la filosofía de la contabilidad.

El desarrollo de una filosofía de la contabilidad puede ayudar a resolver la problemática contable actual porque las debilidades de la teoría contable son (por definición) conceptuales. Justo el tipo de problemas que puede ayudar a resolver la filosofía.

Lo anterior no significa que pretendamos solucionar todos los dilemas contables en esta obra. Supone sólo un trabajo de introducción que intenta dar los primeros pasos hacia una filosofía de la contabilidad.

¿Para qué sirve la filosofía?

Aprender filosofía es aprender a dudar, a sistematizar, a razonar, a criticar, a reflexionar, pero sobre todo, es aprender a descubrir o diseñar modelos para explicar o comprender la realidad.

Otra manera de entender la necesidad de la filosofía es preguntándonos:

¿Podemos dejar de dudar, renunciar a la sistematización, suprimir el uso de la razón, eliminar la crítica de los fundamentos de la teoría o de los métodos utilizados en la práctica, dejar de reflexionar sobre el sentido y la utilidad de lo que hacemos, abandonar el aprendizaje, negarnos a la búsqueda de nuevos esquemas para mejorar nuestros conocimientos o de intentar explicarnos la realidad?

Es obvio que la respuesta es un rotundo no. Simplemente no podemos dejar de pensar. Todos inevitablemente pensamos y el resultado de nuestros pensamientos determina quienes somos y que hacemos.

El problema no es si pensamos o no pensamos. El problema es que tan bien pensamos. Y lo que la filosofía hace es justamente enseñarnos a pensar estructurada y metódicamente, es decir, nos enseña a pensar mejor.

La filosofía nos permite la creatividad y la autonomía. Nos advierte sobre las posibilidades que tenemos para crear a través de la reconstrucción del conocimiento y las posibilidades para transformarlo objetiva o creativamente en actitudes, habilidades y valores propios.

La filosofía nos ayuda a reconstruir las visiones o concepciones del mundo. Tal y como dice Habermas, a descubrir el papel de las explicaciones (teorías) para darles un sentido contemporáneo a nuestra vida profesional y cotidiana.

Sólo con una visión filosófica de la contabilidad podremos adentrarnos en los fundamentos y en la esencia de la contabilidad, en sus límites y en sus posibilidades de desarrollo.

Afortunadamente no empezamos desde cero. Durante su evolución, la contabilidad ha dejado un sedimento teórico-práctico que está pugnando por estructurarse.

¿Cómo se aprende la filosofía?

En un nivel básico, el estudiante de filosofía aprende a abstraer los modelos derivados de la filosofía y aplicarlos a conocimientos nuevos o previos de otras materias. El paso de los objetos concretos a la mente es lo que llamamos abstracción y comienza desde el nombre que les asignamos  a las cosas, pasando por su descripción, hasta llegar a las explicaciones. Es decir, como parte del proceso de abstracción, tomamos sólo lo esencial de conceptos, definiciones y teorías para aplicarlos a otras situaciones.

En este nivel básico se aprende a definir y a usar los conceptos en torno al conocimiento, los valores, habilidades y actitudes  como una forma de relacionarse con su realidad concreta. De esa manera la estructura objetiva de las ciencias, la tecnología y las artes, empieza a formar parte de la estructura psicológica de quien aprende, convertida en conocimientos propios, así como en las habilidades, actitudes y valores con los que se vincula a su propia realidad. A este proceso también lo podemos llamar apropiación de la realidad, que es la unión de la estructura lógica con la estructura psicológica.

En un segundo nivel se empieza a perfilar la diversidad en las visiones del mundo así como la autocorrección que de ellas ha hecho el ser humano para su propio progreso y de la humanidad entera. Por ello el uso de los modelos se presenta como algo implícito, es decir,  como una herramienta para diferenciar conceptual y prácticamente las diversas estrategias con las que resuelven los problemas.

La razón de la problematización

La filosofía es un arte de problematizar que sólo puede justificarse por el beneficio teórico y emancipador de su inevitable incomodidad. Quien problematiza y se interroga por una totalidad esquiva asume ciertamente grandes riesgos, se instala más allá de su segura competencia. Tal vez sea ésta la única superioridad que la filosofía puede reclamar: la que tiene que ver con su capacidad para reconocer su propia incompetencia.

La filosofía responde a la urgencia de la reflexión sin urgencia, en unos momentos en los que la solución de los problemas pasa por ser el convencimiento (nada ingenuo, cuidadosamente forjado a base de prisas y olvidos) de que no hay problemas, cuando abundan soluciones demasiado fáciles a problemas apenas formulados, cuando la facilidad se ha convertido en indecencia, y la rapidez, en aliada de lo rudimentario.

La filosofía vela por algo que es una conquista de toda cultura, lo protege y hace valer: la inconveniencia de reprimir sus necesidades y problemas elementales declarándolos superados.

Ideas basadas en: González / El aprendizaje de la filosofía en el tercer milenio. Jorge González Sánchez /  Salvemos los problemas. Daniel Innerarity. Universidad de Zaragoza

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